Cuando tú soples, silenciosa y muda,
La vital llama que en el pecho oscila,
Y sienta ya mi lánguida pupila
Cerrarse al paso de tu mano ruda.
Razga las sombra de la negra duda
En donde débil la razón vacila,
Y de otros mundos a la luz tranquila
Muestra a mi mente la verdad desnuda
Haz que su llama vívida descienda
A los abismos de la duda impía,
Que en sus fulgores la razón se encienda.
Y ardiente avive la esperanza mía
Para que el alma en su esplendor comprenda
Que es verdadero el porvenir que ansío.
Lic. Aurora Almada Ordóñez
La universidad no debería ser ni gratuita ni obligatoria
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El mundo no discute hoy ni el arancelamiento, ni la calificación y la
selección de alumnos y profesores en exámenes, ni la necesidad de becas
públicas y ...
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